Skip to content

El agua biopolar y la vida moderna

14 abril, 2015

Ayer, en la peluquería, mientras me lavaban el pelo escuché una conversación intrigante. Una chica con pinta de estar de vuelta de todo (y no haber aprendido nada, a juzgar por lo que supe después), conferenciaba con un grupito de tres chicos muy modernos.

Peluquería moderna contra la vida moderna. Decía no sé qué de la memoria, y no sé qué de algo que se importaba o exportaba; a lo que seguía algo de no sé qué de la polaridad…

Cuando me senté ya en el sillón del peluquero para que me cortase el pelo, le pregunté a este de qué estaban hablando.

Y ahí empezó un discurso que demuestra lo cerca que estamos todavía de la ignorancia y las supersticiones medievales.

“De agua biopolar”, me dijo.

Le pregunté qué era eso del agua biopolar, y me contestó que era agua que había sido extraída directamente del manantial (vamos, agua mineral), agua sin memoria (aquello ya empezaba a sonar a homeopatía, por lo que me temí lo peor), porque la estructura de “los átomos del agua” (no vi apropiado decirle que no existen átomos, sino moléculas, de agua) es diferente cuando han tocado mineral que cuando han tocado otras cosas. 

“Y eso se ve en, por ejemplo, el cristal del copo de nieve, que si el agua está más libre, es… —en este momento miró como con beatitud al techo del local— más… —qué difícil es encontrar las palabras a veces, ¿no?— puro.”

Mi cara debía de ser muy expresiva a esas alturas, de modo que a modo de disculpa, pero no disculpa en plan “discúlpame por ser un puto ignorante”, sino disculpa en plan “a mí me gusta el malva, a ti el rojo, para gustos los colores”, me dijo: “es un rollo muy alquímico”.

Al final, lo que estaba sucediendo era esto: los tres modernos tenían miedo de quedarse calvos. Y la comercial les estaba vendiendo agua para echarse en el pelo.

Ciertos acomodados ciudadanos del siglo XXI, ante la perspectiva de perder su cabello, dejarán toda su educación para abrazar la alquimia y creer cualquier imbecilidad que les venda una empresa, con tal de que añada las palabras “orgánico”, “memoria”, “energía”, acompañadas de un bien ensayado denuesto de la vida moderna.

La misma vida moderna que nos salva de morir de enfermedades que hace 20 años eran mortales, la misma vida moderna que pone a nuestro alcance más conocimiento del que podemos abarcar en el corto lapso de nuestra existencia, la misma que nos permite viajar a otros países, a otras culturas; la misma vida moderna que crea nichos de mercado basados en la falta de formación científica de ciudadanos dispuestos a abrazar todo lo que suene a novedad y prometa juventud y bienestar eternos.

La misma vida moderna, sí, que crea necesidades absurdas como el agua biopolar, que infunde a los hombres el miedo a perder el pelo más que a perder la sensatez.

Anuncios
3 comentarios leave one →
  1. 24 abril, 2016 8:55

    Reblogueó esto en jagabaldondominguez.

  2. 17 mayo, 2016 9:31

    Gracias por los reblogueos.
    Siempre viene bien hablar de la ignorancia vestida de pseudociencia. Se empieza por el crecepelo y se acaba renunciando a un tratamiento médico contra alguna enfermedad grave.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: