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Antonio Muñoz Molina y el Premio Jerusalén

5 febrero, 2013

“Piden el boicot para Israel en su conjunto, como país, y sostienen que si yo acepto la invitación, eso implica que apruebo la política del Gobierno israelí hacia los palestinos; todo esto me parece desmedido y, como escritor, me está afectando Antonio Muñoz Molinamuchísimo: incluso he recibido anónimos, esto es increíble”.

Con estas palabras, Antonio Muñoz Molina se refería a la petición que le ha hecho un grupo de intelectuales, para que rechazase el Premio Jerusalén.

La carta está firmada por Paul Laverty, Ken Loach, John Berger, Luis García Montero, Alice Walker, Breyten Breytenbach y… Roger Waters. Sí, Roger Waters está incluido como intelectual remitente de la misiva dirigida a Antonio Muñoz Molina.

Si yo fuera Antonio Muñoz Molina, me quedaría con la parte buena de este asunto: Roger Waters, la mente tras The Wall, te ha escrito una carta, Antonio. O la ha firmado, en cualquier caso. Roger Waters sabe quién eres.

La campaña de presión a Antonio Muñoz Molina nace de varios movimientos, palestinos y contrarios a la ocupación israelí, según los cuales el premio concedido al escritor ubetense no es más que propaganda del gobierno israelí.

Lo que me desconcierta es que afirmen que el ayuntamiento de Jerusalén, promotor del premio, es el cerebro de la ocupación. Y me desconcierta porque el ayuntamiento está, desde hace cuatro años, dirigido por el político secular Nir Barkat.

Barkat arrebató la alcaldía al ultraortodoxo Meir Porush, cuya política sí podría haber sido cómplice y cerebro de la ocupación. No así la de Barkat. Recuerdo que durante su etapa como alcalde de Jerusalén, Porush llegó incluso a tomar medidas tales como cortar el tráfico de la ciudad durante el sábado, para forzar al cumplimiento del descanso del sabbat.

La población ultraortodoxa ha tenido mucha importancia en la política de la ciudad de Jerusalén en los últimos años. El coste de la vida, cada vez más alto, fue desplazando fuera de la ciudad a la población más partidaria de la progresiva secularización de la

Nir Barkat, actual alcalde de Jerusalén.

Nir Barkat, actual alcalde de Jerusalén.

sociedad israelí. Como consecuencia de esa migración económica, el gobierno municipal fue imponiendo a la población medidas cada vez más restrictivas de la libertad, argumentando, como afirmó el ex alcalde Meir Porush que:

“El Sabbat es un día santo con obligaciones y preceptos, no un mero día de significado cultural, socioeconómico o histórico”.

Porush consideraba que el valor sagrado del sabbat era superior a derechos como el del dueño de un restaurante de abrir el sábado. O el de un ciudadano de ir en coche a las afueras de la ciudad o a hacer una visita familiar.

Ahora que el gobierno municipal está en manos de alguien que considera que la ley ha de amparar la progresiva secularización de la sociedad israelí, se pide, se exige a Antonio Muñoz Molina que no acepte el premio Jerusalén.

Si el boicot es a todo el país, entiendo la exigencia. No así, si se quiere favorecer un Israel cada vez más secular, y por tanto ajeno al fanatismo religioso (que no es prerrogativa exclusiva de Israel, ya que lo comparte Hamas).

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