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Las razones del libro de texto

16 octubre, 2012

En un artículo publicado en su blog el pasado 11 de octubre, Enrique Dans hacía la siguiente afirmación: “Que sea la propia editorial la que impone su agenda en función de sus intereses es otro argumento más para intentar mejorar la educación haciendo lo que desde hace tiempo teníamos que haber hecho: eliminando el libro de texto.”

Lo que, en resumidas cuentas, y salvo que se trate de un error de expresión, viene a identificar el libro de texto y las editoriales que se dedican a ellos como uno de los principales problemas del sistema educativo.

No es la desinversión, ni la disparidad curricular, lo que ha llevado a que la UNESCO afirme que somos el país de Europa con más fracaso escolar de Europa. Es el libro de texto y las editoriales, que imponen su agenda en función de sus intereses.

Confundir lo particular con lo general

Enrique Dans utiliza un error garrafal de Anaya, y luego lo atribuye a todas las editoriales de texto. Según él, estas tratan de hacer proselitismo de un modelo de negocio. Con una afirmación así no me cabe duda de que o bien Enrique Dans no conoce en absoluto el funcionamiento de una editorial de texto, o sabiéndolo no le importa en absoluto porque la verdad no sirve a su fin.

Tomo prestado del blog de Enrique Dans esta imagen del libro de Anaya que usa como ejemplo de lo que hacen todas las editoriales. Un profesor le podría haber dicho que eso es confundir la parte con el todo.

No conozco a nadie en el sector que apoye algo como lo que Anaya hizo en el libro que Dans utiliza de ejemplo. Si Anaya ha cometido este error, es más por un error del editor del libro que por mala voluntad corporativa. El editor probablemente solo ha pretendido utilizar un verbo con sentidos muy distintos y usarlo para que el alumno relacione esos significados con su vida diaria. Que el verbo utilizado para el ejercicio fuese “piratear” es un error, pero no atribuible en absoluto al resto de editoriales de texto.

Ahora veamos por qué me parece una equivocación creer que el libro de texto es el problema del sistema educativo.

¿Es el libro de texto un problema del sistema educativo?

Los problemas, como decía antes, no son los libros de texto (que también se usan en otros países con sistemas educativos muy diferentes del nuestro y mucho más exitosos), sino la falta de interés de las Administraciones en invertir en la enseñanza; y los intereses políticos que anteponen al derecho irrenunciable a una educación de calidad. Derecho que, no está de más recordar, debería ser el mismo para todos los alumnos con independencia de dónde estudien.

Cuesta ver de qué modo las editoriales de texto están imponiendo esa agenda que a Dans le parece obvia. Tan obvia, que no merece explicación. Y que la realidad desmiente, pues a la Administración le interesa más dárselas de moderna y regalar portátiles o abogar por los contenidos digitales en las aulas, que pensar en el modelo pedagógico que debería ir antes que los instrumentos para ponerlo en práctica.

Hoy por hoy, ninguna editorial educativa está preparada para ese modelo de contenidos digitales.

¿Qué utilidad tiene el libro de texto?

Mucha gente piensa que en estos tiempos de crisis, con tantos contenidos gratuitos disponibles en Internet, el libro de texto se ha convertido en un objeto obsoleto cuya utilidad ha dejado de ser evidente.

Ni los recortes en la enseñanza ni la fragmentación del sistema educativo son fenómenos recientes. Y son estos dos aspectos los que hacen que hoy, más que nunca, el trabajo de las editoriales de texto deba ser reconocido.

La fragmentación del sistema educativo, así como el aumento de horas lectivas a los profesores, tienen dos consecuencias fundamentales:

  • Muchos profesores se ven forzados a impartir materias distintas de aquellas para las que obtuvieron su plaza.
  • El derecho a la educación tiene 17 interpretaciones distintas en el mismo país.

El aumento de las horas lectivas ha llevado a que se den casos como el del profesor de Formación y Orientación Laboral (módulo transversal de ciclos formativos) al que se le obliga a impartir Economía a alumnos de 1º de Bachillerato. Puede que sea cierto eso de que para dar clases de piano solo hay que haber tenido una clase más que el alumno, pero para dar clases de Economía, hace falta tanto que el profesor tenga los conocimientos, como que se haya preparado las clases con un cierto nivel de competencia.

En situaciones como esta, nada extraordinarias, el libro de texto ayuda al profesor a encarar la clase con un apoyo, un guión y unas herramientas didácticas que la editorial ha elaborado para él. No hablo de evangelizaciones extrañas, sino de ejercicios resueltos, programaciones de aula, recursos digitales, etc.

La sociedad española ha cambiado mucho desde que yo terminé la enseñanza obligatoria. En mi época, todos los alumnos de mi clase proveníamos de entornos familiares similares y teníamos el castellano como lengua materna. La diversidad en las aulas no era un problema como lo es hoy. Había alumnos más o menos brillantes, pero el profesor podía enseñar a un grupo de alumnos y tratarlos como una clase.

Hoy las cosas no son así. Muchos profesores se quejan de lo difícil que es enseñar en un aula donde hay varias clases. Hay alumnos con dificultades de comprensión lectora; los hay que apenas hablan el idioma y mucho menos lo leen; los hay que no tienen el más mínimo interés; y los hay que tienen todo el interés del mundo, y luego un poco más.

La diversidad en las aulas es un problema real, que las editoriales de texto tratan de tener en mente a la hora de elaborar sus libros.

La experiencia de los profesores, que de los problemas del sistema educativo saben bastante más que Enrique Dans, es esencial en el proceso de creación de un libro de texto.

La diversidad curricular en el sistema educativo

La transferencia de competencias educativas a las comunidades autónomas, tan atacada como la principal causa de la degradación de la enseñanza en nuestro país, es otro de los motivos por los que el libro de texto es una herramienta de gran utilidad.

Salvo en los casos de editoriales que trabajan únicamente en una comunidad autónoma, los libros de texto se hacen para que sirvan al mayor número de alumnos. Los contenidos pretenden abarcar las exigencias curriculares de todas las comunidades autónomas, en la medida en que esto es posible: es más fácil en un libro de Matemáticas que en uno de Conocimiento del medio.

De modo que las editoriales ofrecen materiales con los que hasta un profesor menos experimentado y en la comunidad autónoma con menos interés en la educación, pueda impartir una asignatura con el mejor nivel posible, y con los mayores recursos de apoyo a la enseñanza.

A tal fin, las editoriales elaboran programaciones didácticas, en las que se definen los contenidos curriculares que exige la ley, y que los profesores han de enseñar a los alumnos.

Estas programaciones, que no forman parte propiamente del libro pero que son esenciales para elaborarlo, están entre los materiales más demandados por los profesores.

El beneficio de las editoriales de texto

Es de suponer que Enrique Dans, que enseña en la IE Business School, conoce cuál es el principal objetivo de una empresa: ganar dinero. Por supuesto, esto se puede lograr de muchos modos, más o menos éticos.

No veo qué tiene de poco ético hacer libros que luego el profesor decide o no utilizar con total libertad. Si algún profesor se ha sentido coaccionado alguna vez para prescribir un libro, me gustaría saberlo. Y aun así, es probable que no estemos hablando de la enseñanza pública, sino de centros privados que se financian en parte con lo que obtienen vendiendo libros de texto. Algo en lo que nada tienen que ver las editoriales.

Dans debería conocer las diferencias entre un monopolio y un mercado de libre competencia. No hay un solo profesor (en la enseñanza pública, insisto, pues en la privada el panorama es diferente) que esté obligado a usar un libro. Lo elige libremente, como elige libremente qué material le conviene. Y puede, si así lo desea, no usar libro de texto en absoluto.

¿Son caros los libros de texto?

Esta cuestión es muy subjetiva y su respuesta depende en gran medida del poder adquisitivo de la familia, del curso y hasta de las preferencias en el gasto (he conocido a padres que se quejaban de los 300 euros que les costaban los libros de todo el año de su hijo pero que no tenían reparos en pagar la misma cantidad en una paella en el chiringuito playero durante sus vacaciones).

Sobre la situación en la que han quedado muchas familias ahora que desaparecen las ayudas a la compra de libros de texto, hablaré en un siguiente artículo. Adelanto que en mi opinión el problema ha sido el modo en que ciertas comunidades autónomas han dilapidado dinero público que debería haber sido destinado a ayudar a las familias con menos recursos. En vez de hacerlo, prefirieron desmantelar uno de los mecanismos fundamentales de redistribución de la riqueza.

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4 comentarios leave one →
  1. Benito Soto permalink
    17 octubre, 2012 11:33

    No me cabe duda que el sr. Dans se ha excedido en cierto sentido, creo que en lo abrupto de la información. Ahora de lo que creo que no hay duda es de que las editoriales educativas, y me refiero especialmente a los Mayors, se han lanzado a una especulación que nos perjudica a casi todos y a la que hay que poner freno, o cuando menos reencauzar. El precio se ha descontrolado notablemente intentando paliar las perdidas en las ventas, por un lado, o expoliando directamente las arcas públicas en territorios en gratuidad. De aquellos polvos, estos lodos. Y, créame que lo lamento, pero la prescripción está, en un número importante de casos “condicionada” por intereses extracadémicos, también en Centros Públicos. La regenaración es necesaria en muchos sectores, también en este, que como la mayoría de la sociedad ha caído en manos de especuladores horteras y palurdos. Qué le vamos a hacer, conocer la verdad nos hará encontrar la salida cuanto antes.

    • 17 octubre, 2012 12:05

      Me gustaría saber en qué consisten esos condicionamientos extra académicos a los que te refieres, porque trabajando en el sector (al que no tengo reparos en criticar cuando lo creo necesario), no he conocido ni uno. Por favor, si conoces algún caso, háznoslo saber. Porque me parece justo que esas vergüenzas de las editoriales educativas sean conocidas. Y porque no me gustan las críticas basadas únicamente en lo que la gente imagina partiendo de un estereotipo.
      No es cierto que el precio del libro de texto sea alto para compensar la pérdida de ventas, pues el libro de texto no es un material precisamente muy “pirateado” (por usar un término inexacto pero que todo el mundo entiende). No es un disco de Shakira que esté en el top manta. En la educación obligatoria el porcentaje de uso de libro es aún muy alto. La única pérdida de ventas se puede producir por competencia. Y en un contexto de alta competencia, como es el del libro de texto, el precio alto no beneficia.
      Respecto a lo de los especuladores horteras, puede que sea cierto de otros sectores, pero parece una afirmación gratuita y prejuiciosa si está referida al libro de texto. La mención de algún nombre propio ayudaría a que no lo considerase así.
      En las editoriales de texto, estamos a verlas venir. La administración legisla para dárselas de moderna, y luego las editoriales se adaptan a lo que les venga. Nos solemos enterar de lo que va a suceder cuando el Ministerio de Educación nos informa, pero el ANELE no tiene ninguna mano en los currículos ni en el modo en que se implantan.
      Y, de nuevo, insisto: si alguien sabe algo concreto que contradiga mi afirmación, que lo haga público.

      • Benito Soto permalink
        17 octubre, 2012 13:09

        Bueno Ismael pues tal vez deberías, para tener una visión más completa de darte una vuelta por los Centros durante una campaña de texto, tal vez esto modificase ese punto de vista. Si conoces los acuerdos establecidos en el seno de Anele con respecto a las campañas de texto de este año y venideros verás que, cuando menos, “el río suena”. Y ¿marcar con precios más elevados los libros con mayor proyección de ventas es especular o no?. Nosotros, insisto, como todos.

  2. 17 octubre, 2012 14:07

    He trabajado en distribución y sé lo que pasa en las campañas de texto.
    Lo de que el río suena me gustaría que lo precisaras. Sé que el año pasado las editoriales acordaron abandonar los regalos a centros. Y si conoces un solo caso de alguien que haya incumplido ese acuerdo, me encantaría que me lo hicieras saber. Un solo caso.
    ¿Marcar con precios más elevados los libros con mayor proyección de ventas? No te sigo. Para empezar, ¿a qué llamas proyección de ventas? ¿A una etapa con mayor número de alumnos o con mayor índice de implantación? Generalmente, donde hay más alumnos y se usa más libro, hay más competencia. Insisto en que en esos casos los precios altos no son lo más inteligente.
    El caso es que desde las grandes a las pequeñas editoriales de texto se mueven en unos rangos de precios bastante similares para un mismo nivel. Lo que quizá debería llevarnos a preguntarnos por qué es así. La sola especulación no podría explicar esas similitudes, y te puedo asegurar que las editoriales no podrían pactar todas los precios.
    En cualquier caso, nos estamos desviando del tema. ¿Es el precio de los libros de texto el único problema que se plantea aquí?
    Quizá los que más han contribuido a subir el precio de los libros de texto han sido las administraciones públicas, que durante mucho tiempo se dedicaron a prácticas como que una comunidad comprara los libros a todos los alumnos, sin importar la renta de sus padres, y a abonar el importe de las compras a las editoriales con años de retraso.
    Por cierto, aquello de las compras de libros por parte de las comunidades, es uno de los más demagógicos modos de acabar con un mecanismo básico de redistribución de la riqueza, que eran las becas. Al gastar todo el dinero en todos, sin pensar en la renta de las familias beneficiarias de las ayudas, indirectamente quitaron el dinero a quienes más lo necesitaban.
    Y ahora, el Ministerio de Educación anuncia la eliminación de las ayudas para la compra de libros de texto. Eso sí que es una desgracia para muchas familias.

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