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El Senado crea empleo (a tu costa)

13 enero, 2011

Me he enterado por mi compañero José Luis de que en el Senado, los debates van a ser un poco más complicados y costosos para el bolsillo de los contribuyentes, a partir de este año 2011.

Va a ser un año difícil, sin duda, porque nos queda mucho para remontar esta crisis que me recuerda al chiste del escorpión:

Un tipo muy vago que yace en decúbito supino en la puerta de su casa, al sol del mediodía, llama a voces a su mujer: «¡María, tráeme el antídoto para el escorpión». La mujer le pregunta: «¿Te ha picado?». Y él responde: «¡No, pero por ahí viene!».

Esta es la versión correcta. La que me contaron a mí tenía como protagonista a un mejicano, supuesto estereotipo de tipo vago, y me lo contaban con acento.

A lo que iba, esta crisis que se veía venir pero nadie tuvo la voluntad de hacer algo para prevenirla, sino que se limitó a esperar que nos picase, va a exigir mucho debate político y muchas medidas.

Pero no es esa la razón por la que los debates en el Senado van a ser tan costosos y largos. El motivo es que, a partir de ahora, los senadores podrán debatir en sus respectivos idiomas oficiales. Lo que para mí es una mala noticia.

Algunos pensarán que esto es una forma de promover la diversidad lingüística y el respeto. Pero seamos serios. La diversidad lingüística no se ha conservado en los foros políticos, como no se salvó al latín de la muerte solo porque se le usara en misa. Y de respeto, nuestros políticos no pueden dar ejemplo.

Las verdaderas razones habrá que buscarlas en una necesidad de ciertos partidos para quedar bien con sus electores, mostrándose tan intransigentes

La clase política necesita volver a aprender las formas.

como quien, preguntado en la calle por un turista en inglés cómo llegar a un sitio, se empeña en contestar en castellano, o catalán, o gallego, o vasco, solo porque el turista se encuentra en su país. Y ello, pese a que sabe inglés.

En una situación así, solo el radical chovinista se empeñaría en impedir la comunicación, hablando en un idioma que el otro no puede entender. Si cambiamos «inglés», por «castellano», todo parece cambiar. Y si cambiamos «turista en la calle», por «senador en el Senado», ya ni os digo.

Si no pueden llegar a un consenso sobre las formas, sobre el uso de un idioma que todos ellos conocen para discutir los asuntos que verdaderamente importan a los ciudadanos, poco podemos esperar de su capacidad para llegar a un acuerdo sobre el contenido del debate.

Y no olvidéis que a los traductores simultáneos hay que pagarlos, por supuesto. Sin embargo, por algún motivo, no puedo verlo como una medida de creación de empleo. Alguien dirá que es solo eso.

 

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3 comentarios leave one →
  1. Stupor Mundi permalink
    13 enero, 2011 13:37

    Es mi impresión o cada vez le veo más ultramontano y con tufillos de tea party.
    Porque el gasto en traductores del Senado y las sesiones de ese inútil monumento a la inutilidad es una futilidad comparada con el derroche despiadado de cada día de la triple administración que gozamos en este país.
    Lo que nos debe solo provocar el comentario que hizo Montesquieu cuando le preguntaron que significaba para Francia haber perdido Canadá, que fue: bah, esos pocos montones de nieve no me merecen perder un seguno de mi tiempo en ellos. Pues eso…

    • 13 enero, 2011 15:29

      ¿Ultramontano? A ver si entiendo el razonamiento: si digo algo, que dice alguien, pienso en todo como ese alguien.
      Porque sé que es un sarcasmo. Si no, te diría que eres de los que tienen miedo de ser de izquierdas y no estar de acuerdo con la línea del Partido. El de lo políticamente correcto, claro.
      Es decir, puedo estar en desacuerdo con el PP en todo: política social, educación, idea de nación, política religiosa, economía… Vamos, en todo. Pero si en esto da la casualidad de que opino como los partidarios del PP, sin duda me encuentro entre ellos.
      Como dices, el gasto en traductores es mínimo. No es el gasto salarial el motivo de mi aflicción, sino el fondo del asunto, que no es otro que la falta de un nivel mínimo de educación entre nuestros políticos.

  2. Omega Bíphidus Inactivo permalink
    18 enero, 2011 19:29

    Para qué sirve el Senado (aparte de para mantener a cuerpo de rey a un atajo de mangantes corruptos)???

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