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Saldo de deudas históricas

22 septiembre, 2010

El Gobierno andaluz ha decidido indemnizar con 1.800 €  a las mujeres represaliadas durante el franquismo. Lo que me lleva a hacerme varias preguntas, algunas solo retóricas y otras necesitadas de urgente respuesta:

  • ¿Por qué ahora, y no, digamos, hace 4 años?

Aprovecha las rebajas en saldo de deudas históricas.

Esta pregunta entra dentro de las retóricas, pues me parece que se trata de una medida demagógica, destinada a enviar un mensaje al electorado. Las últimas encuestas de intención de voto han contemplado algo que hasta ahora parecía impensable: que el PSOE puede perder el gobierno de la Comunidad de Andalucía.

El PSOE, que tanto ha contribuido a mantener vivo el tópico del andaluz como parásito institucional, vuelve a regalar dinero público para ganarse al electorado.

No es una medida nueva, pero aún cuenta con el respaldo de un Gobierno afín en Moncloa, de modo que no hay tiempo que perder.

Primero fue reducir el número de jornales de 35 a 20 AL AÑO para cobrar el subsidio agrario. Sí, de acuerdo, se redujo la producción, pero no en un 50%. ¿La idea de esta medida, que por supuesto tiene un coste? Ganarse al electorado de las zonas que más dependen de este subsidio. Sobre todo, Andalucía.

Utilizando la promesa de subvención, con o sin fundamento, para mantenerse en el poder en esa comunidad, ha pensado que con estas indemnizaciones demostrará a los votantes que el PP puede dar dinero público a espuertas cuando le interesa también, como hizo con el Prestige, pero nunca tanto como ellos.

  • ¿Por qué 1.800 € como compensación?

Esta pregunta contiene varias: la de por qué esa cuantía, y por qué una cuantía única para todas las represaliadas, como reconocimiento social y pago de una deuda histórica.

El importe, es de suponer, se debe al cálculo realizado en el interior de los despachos de la Junta, que llegó a esa cantidad como límite económico soportable para tal reconocimiento. No se debe a la gravedad de las vejaciones que sufrieron algunas mujeres, sino al hecho simple y obvio de que no hay más dinero. En otra época tal vez lo habría habido, pero no en medio de una depresión económica tan seria. Y, además, cada año que pasa, mueren más de aquellas ancianas mujeres que tuvieron que vivir con el recuerdo de lo que habían pasado. Así, que estos factores, sumados al hecho de que se acercan las elecciones autonómicas más ajustadas, han llevado al PSOE… perdón, a la Junta de Andalucía, a tomar la decisión de saldar, aquí y ahora, esa deuda histórica. Y al módico precio de 1.800 €.

  • ¿Por qué una única compensación?

Sí, me pregunto por qué se paga lo mismo a quienes fueron violadas que a quienes solo se les rapó el pelo y se las paseó por el pueblo para ser objeto de las burlas de los lameculos y beneficiados del franquismo, o a quienes sencillamente recibieron los gargajos de envanecidos y cobardes fachas al cruzarse con ellos por la calle.

Destinar una misma cantidad a todas las mujeres que declaren haber sido vejadas, con independencia de la gravedad de esas vejaciones, da lugar a un penoso agravio comparativo. A la sociedad andaluza, tan apesadumbrada por esa deuda que hasta el día de hoy no había pagado, le parecen todas las vejaciones iguales. Pero no todas las mujeres que sufrieron esas

humillaciones han tenido que superarlas de igual modo.

Lo que me lleva a la conclusión de que, en el caso de que la compensación no tuviera un fin puramente electoral, esos 1.800 € no son sino el precio de una bula con la que se compra el derecho a tener la conciencia política tranquila.

  • ¿Por qué el reconocimiento social de lo sufrido ha de incluir una indemnización económica?

Las deudas morales, más allá de los problemas implícitos en su reconocimiento, no pueden cuantificarse económicamente. Las indemnizaciones tienen el fin de reparar el daño causado; y de contribuir, en la medida de lo posible, a enderezar el entuerto, es decir, a ayudar al perjudicado a retornar a la situación anterior al daño que se le ha infligido.

¡Me lo quitan de las manos! El dinero de mis impuestos, digo...

Si ese es el principio según el cual se rige el sistema judicial, si es válido para los jueces, que deciden no envilecer aún más el sistema mediante la concesión de indemnizaciones desproporcionadas con respecto al perjuicio causado, ¿por qué los políticos pueden saltárselo cuando les venga en gana, por mor de ganar votos?

¿Y de qué modo van a contribuir esos 1.800 € a reparar lo sufrido, tanto más íntimamente cuanto mayor fue la vejación? Porque me temo que quienes más sufrieron, aquellas mujeres que nunca se atrevieron a confesar por lo que habían pasado, continuarán callando al respecto. Y se quedarán sin la limosna del saldo político.

Estas son solo algunas de las preguntas que me han surgido al conocer la noticia. Probablemente, en días venideros, me surjan algunas más, como por ejemplo qué tal le sentará a los funcionarios que ven su sueldo recortado porque falta dinero; o a Ángel Gabilondo, ministro de educación, que tuvo que permitir a Andalucía que no mejorara la Formación Profesional en este crucial momento porque según la Junta, no había dinero en las arcas para mejorar la educación.

Son muchas las preguntas que me hago, y otras que preferiré no plantearme siquiera. Podría no gustarme la respuesta.

Ahora solo queda esperar a que alguien me suelte eso de que no estoy de acuerdo con la medida porque mi bisabuela no sufrió vejaciones en el franquismo, o alguna bobada así.

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5 comentarios leave one →
  1. Stupor Mundi permalink
    23 septiembre, 2010 8:47

    Por supuesto que es una medida electoralista, como todo lo que hacen los políticos o todo lo que dejan de hacer.
    Empero hay que mirar un poco más allá y verlo como la primera medida que reconoce que en este país, llamado España, se cometieron durante muchos años barbaridades sin nombre que han quedado tapadas bajo el manto de un olvido que más que pactado fue un trágala.
    Reconozco que es tardío e injusto, porque debería añadir la reparación de la víctima, si no es con dinero con qué, (es lo mismo que al paciente que le arrancan los testículos por error en un hospital le compensan con dinero no con unos nuevos genitales), sino también el castigo al victimario, que la mayoría han muerto plácidamente en sus camas, hecho que sigue siendo, pese a quien pese, el principal minus que arrastra este país.
    El que el PP nos venda que todos son hijos de la Atenas de Pericles y más demócratas que nadie no nos debe engañar a todos, que el tufo franquista lo llevan de serie.
    En cuanto a tu reflexión sobre el coste de la medida y lo injusto que es para los “pobres” funcionarios y para la educación, quizás debería llevarte un poco más a dolor y furia los miles de millones de euros que damos cada año a esa organización sectaria llamada Iglesia Católica para disfrute y gozo de sus arcaicos príncipes medievales, que así de gordos y lustrosos están todos los obispos. Busca ahí el dinero que falta…

    • 23 septiembre, 2010 9:03

      No me quita el sueño el agravio a los funcionarios, bien lo sabes.
      Lo que me parece absurdo es pagar 1.800 € a todos por igual, no el reconocimiento público de que se cometieron esas barbaridades. El reconocimiento público, oficial, debería ser suficiente.
      Los 1.800 € son lo que convierten el reconocimiento en la compra de bulas electorales.
      Y que nadie diga que es la primera medida que se toma para dicho reconocimiento. Se llevan tomando muchas medidas desde hace años. Muy timoratas, claro, en eso estoy de acuerdo. Pero se están produciendo, y no hay que confundir el reconocimiento social, que ya lo hay, con el reconocimiento institucional.
      Que me cuentes lo del hombre al que le quitan los testículos, no deja de ser una bobada. Claro que se indemniza con dinero, pero dicha indemnización se supone que se estima de acuerdo con la irreversibilidad del daño y la gravedad del mismo. Aquí a todo el mundo se le da una misma cantidad, cuando lo más probable es que las vejaciones más duras nunca sean confesadas en público. ¿Y crees que quien calló 60 años va a hablar por 1.800 €?
      Es, creo, el precio de una bula.
      Y que se dé dinero a la Iglesia católica… Bueno, se da dinero a mucha gente, a muchas instituciones. Hazme una lista de todo el mundo que recibe dinero del Estado, y qué se supone que hacen a cambio.
      Que nadie confunda esto con una defensa de la Iglesia, por favor…
      Lo que me preocupa es que Andalucía, que cuando comenzó la crisis dijo que apostaba, por ejemplo, por la Formación Profesional para formar a los jóvenes parados sobre todo y sacarlos de la precariedad de los trabajos no cualificados, lo primero en lo que cortó, para mantener sus galopantes gastos en comprar votos, perdón, en dar subvenciones, fue precisamente en la Formación Profesional.
      No había dinero, dijeron. Un mes después, se anuncia una medida como esta. Supongo que el mejorar la educación no da tantos votos como estos reconocimientos de tarifa plana.

  2. El Omega malvado y cruel con los humanos y to lo que se menea permalink
    23 septiembre, 2010 10:02

    Yo quiero mi compensación por las vejaciones que ha sufrido mi oído con el Reguetón y el Reage.

    • 23 septiembre, 2010 10:22

      Nada puede compensarle a usted, señor Omega, por lo sufrido.
      Salvo, quizá, la furia de Loki, dios del fuego destructor.
      Con lo que vengo a decir que para su reconocimiento como víctima, han de transcurrir aún varias décadas.

  3. El Omega malvado y cruel con los humanos y to lo que se menea permalink
    23 septiembre, 2010 18:30

    Me temo que esto es el pan de cada día… en este país las arcas públicas están para financiar a los afines de los miserables que se turnan en el poder: cuando están unos se financian gilipolleces como ésta, sindicatos corruptos, pelis de progres de la guerra civil, y en llenar estómagos de votantes adictos a la siesta bajo la oliva…
    y cuando están los otros se financia a la Iglesia, a la CEOE, al chalet del Fabra, a la Fundación Francisco Franco y a “La Obra”…
    Aunque eso sí, en una cosa sí que están todos de acuerdo: en que no falten coches oficiales y dietas a mansalva.
    Mientras no nos libremos de todos estos parásitos que lastran este país, seguiremos siendo un país de ñapas y mano de obra barata subordinados a lo que digan “El Mercado”, Alemania y Francia…
    Sólo hay una solución para no sufrir todo esto: cambiar de nacionalidad, porque eso no lo veremos ni nosotros, ni nuestros hijos, ni nuestros nietos…

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